Usar aceite para purgar o curar males digestivos al bebé puede ser altamente nocivo y hasta fatal: IMSS

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• Lo que podría llevar a la necesidad de extraer una parte del pulmón.

El uso de aceites y grasas como laxantes en los bebés para desparasitarlos y curarlos del empacho, estreñimiento o de congestión nasal, son remedios ancestrales altamente peligros, pues su ingesta representa un riesgo latente de que estas sustancias sean broncoaspiradas y dañen la función pulmonar, entre otros daños colaterales.

Carlos Alfredo Alcázar Morales, director de la Unidad de Medicina Familiar (UMF) No. 17 del Instituto Mexicano del Seguro Social en San Cristóbal de las Casas, dijo que aunque no hay estadísticas fidedignas, se estima que en un treinta por ciento de los casos los niños con problemas digestivos o respiratorios se relacionan con la administración de aceites y grasas.

Señaló que los remedios más socorridos para los problemas digestivos son los aceites de ricino, oliva y almendras dulces, así como la grasa de pollo y manteca de cerco; en el caso de la congestión nasal es común la aplicación de gotas de aceite gomenolado o el petrolato, supuestamente para “quitarle al bebe lo mormado”.

Explicó que el uso de estos medios tradicionales es más frecuente durante los primeros tres meses de nacido, etapa en la que se presenta la distensión del estómago, flatulencias y evacuaciones líquidas, y la mamá refiere que “está aventado”.

Complementó que ante ese cuadro la madre trata de aliviar a su bebé y le da a tomar una cucharadita de aceite para que “haga estómago” y lo que coma no le vaya a hacer daño; otras veces por su hijo “enlechado o empachado” o para que elimine lo que tiene “pegado en el estómago”.

Aclaró Alcázar Morales que todas esas ideas son falsas y ninguno de estos remedios son efectivos, las madres o abuelas llaman “empacho”, medicamente se llama dispepsia transitoria del recién nacido, y se debe a que la lecha materna provoca gases, en algunos niños tiene problemas para eliminarlos; es normal que se tengan evacuaciones líquidas o semilíquidas, de olor ácido o fétido y de color verdoso amarillo, la leche es una laxante.

Manifestó que el uso de aceites o grasas pueden ser más peligrosos en los niños que sufren reflejo gastroesofágico –hasta en un 15 por ciento tiene esta enfermedad-, el alimento junto con el aceite se regresan por la boca o se vomitan, lo que da una alta probabilidad que parte de estas sustancias se pueden ir hacia las vías respiratorias y al pulmón; el bebé también puede broco aspirar el aceite al forzarle para que ingiera la cucharada.

Declaró que una vez aspirado el aceite pueden transcurrir entre uno y cinco días antes de que se manifieste el daño en pulmón, al principio solo hay tos, después los síntomas fiebre, dificultad para respirar, decaimiento general; frecuentemente se confunden con los de una infección respiratoria, cuando en realidad se trata de la acumulación de esta sustancia en el pulmón.

Finalizó el director de San Cristóbal de las Casas, advirtiendo que el uso de aceites ingeridos en bebés pueden dar lugar a deshidratación, por las diarreas provocadas por la purga; la disminución de la flora intestinal, con la consecuente intolerancia a la lactosa y a las proteínas de la leche, hasta neumonía lipídica –en caso de aspirar el aceite o grasa-, lo que podría llevar a la necesidad de extraer una parte del pulmón.

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